POLITICA MINERA

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El mundo requiere de más minería.

18 October 2022

El presidente de la Cámara Minera de Chile, destaca las problemáticas que inquietan a la industria minera actual y futura.

La minería chilena tiene un gran desafío para los próximos años, que hace necesario replantearse las políticas públicas, normativas e instituciones vigentes para el sector minero nacional. Junto con superar los problemas propios que la aquejan, como bajas leyes, yacimientos profundos y envejecidos, entre otros, nos encontramos frente a una oportunidad única, que es el aumento de la demanda mundial del metal rojo y de litio para las nuevas tecnologías, electromovilidad, energías limpias y todo aquello que se genere para mitigar el cambio climático global.

Datos oficiales de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) proyectan que la demanda de cobre a partir de la transición energética pasaría de representar un 5% de la producción total refinada en 2020 a un 10% en la producción refinada esperada total al 2030, para luego triplicarse al 15% en 2040.

Esta es una gran oportunidad de desarrollo productivo para Chile; metas que el Gobierno y la industria deben asumir. Algunos productores chilenos que operan en el país han proyectado este mes, octubre de 2022, una baja en la producción de cobre; entendemos esta noticia como coyuntural, por lo cual el camino de satisfacer la demanda mundial puede ser complejo, pero es factible.

Para esta misma finalidad, debemos recobrar la certeza jurídica que requieren las inversiones y proyectos mineros. Nos enfrentamos a cambios en los impuestos, a través del proyecto de royalty que se está analizando en el Congreso Nacional; además de cambios al Código Minero, a través de la ley N°21.420.

Como Cámara Minera de Chile hemos planteado que efectivamente creemos que se puede incrementar el aporte de la minería, pero no a través de un nuevo royalty, el que incorpora un componente ad valorem, sino que aumentando lo que en la actualidad pagan las compañías a través del Impuesto Específico a la Actividad Minera (IEAM), revisando para ello tasas y tramos establecidos.

En tanto, sobre la Ley N° 21.420 ya promulgada —y que comienza a regir el 4 de febrero de 2023— cuyo objetivo fue reducir o eliminar exenciones tributarias para financiar la PGU, esta ley introduce sorpresivamente una serie de reformas sustantivas al Código de Minería, siendo una de ellas la incorporación de una patente minera progresiva.

Hoy, en régimen normal, se recauda entre US$ 50 a US$ 55 millones cada año por pago de patentes mineras; se distribuyen los recursos en 50% para la región y 50% para la comuna de origen a través de la Ley N°19.143. Sin embargo, la modificación de la Ley N° 21.420 establece que lo que exceda a US$ 80 millones de recaudación anual deberá ingresar directamente al tesoro público. Si bien es cierto, en cifras totales parecen no ser tan distantes, hay que poner énfasis en la mayor carga económica que los titulares de las 90.935 concesiones explotación vigentes deberán enfrentar, en especial los pequeños y medianos mineros del país.

No nos parece oportuno ni procedente que el Código Minero sea modificado vía una ley miscelánea como es la N° 21.420, que utilizó una técnica legislativa deficiente, con un resultado de modificaciones inconexas al ordenamiento jurídico minero vigente y una historia de ley inexistente (informes técnicos, impactos socioeconómicos, consultas con expertos, entre otros, los que pueden facilitar su aplicación). Todo esto producirá efectos de una mayor judicialización y reclamos por inconstitucionalidad de parte de los titulares de pertenencias mineras.

También introduce modificaciones en el sistema de coordenadas y acciones posesorias mineras, lo que solo fue discutido en las comisiones de Hacienda de ambas cámaras del Congreso y no por la Comisión de Minería y Energía.

Cabe consignar que estas medidas no solo afectan a la gran minería, sino que también a la mediana y la pequeña. Nos parece de toda lógica revisar estos cambios con los diversos actores que se verán

afectados.

Detrás de cada operación, independientemente de su tamaño, hay trabajadores y sus familias; hay proveedores, contratistas y subcontratistas, y las diversas comunidades, que en muchos casos dependen de la actividad minera que se realiza en sus zonas; más aún en el caso de la pequeña minería, suele representar la única actividad económica de las localidades en las que se desarrollan.

La actividad minera representa el 15% del PIB, sin embargo, a nivel nacional, los ciudadanos no conocen de ella; ignoran la importancia que tiene para sus vidas diarias. Muchos de los equipos que se usan diariamente, como el teléfono celular, computadores y electrodomésticos, requieren de minerales como el cobre y el litio, entre otros, al igual que la electromovilidad y la producción de energías limpias. Por este motivo, Chile y el mundo requieren de más minería que ayude a la humanidad a combatir los efectos del cambio climático.


Fuente: El Mercurio